Gracias por…
gracias por la dicha por la misma que me otorga tu presencia,
gracias por las noches extensas de palabras, de sueños y de sensaciones. Gracias por ser el hombre que sabe amarme como nadie en este mundo,
gracias por regalarme cada día una emoción diferente,
por levantar mis brazos cuando están caídos,
por ser mi apoyo y mi alivio cuando el dolor me supera;
por creer en mí, en mis sueños y en mis capacidades;
Gracias por aceptarme así, tan dura y descontrolada,
por llevarme de la mano cuando pierdo el norte. Por recordarme lo importante que es cultivarte,
por no dejar que caiga en aquellos momentos desolantes,
por ser mi luz, mi compañero y mi meta indirecta. Gracias por estar a mi lado, cuando hace calor y cuando siento frío,
cuando se me nubla el alma y cuando estalla de felicidad. Gracias por los sueños cumplidos y por los que quedan por cumplir,
Por darme esa fuerza que no sé controlar,
aquella que me mueve y me da valor,
aquella que elegimos llamar nuestro sol de Amor. Gracias por ser exactamente tal como sos,
un hombre con un niño dentro,
un sol con sus rayos ardiendo,
una esperanza y mi mayor ilusión,
un perfecto compañero para mi corazón,
mi amante, mi novio, mi marido, mi mejor amigo,
mi alma gemela, mis puertas abiertas,
Gracias por simplemente haber nacido,
por estar en mi camino y formar juntos un destino,
incierto, diferente,
pero nada importa por que con sólo estar a tu lado,
nada puede derribarme, nada más me hace falta,
Nadie más podría completarme mejor,
porque estás hecho simplemente, a mi medida. Te amo.
Blowin´in the wind (La respuesta está en el Viento)
¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre,
antes de que lo consideren un hombre?
Sí, ¿Cuántos mares debe surcar una paloma blanca,
antes de que ella duerma sobre la arena?
Sí, ¿Cuántas veces deben las balas del cañón volar,
antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.
¿Cuántas veces debe un hombre alzar la vista,
antes de que pueda ver el cielo?
Sí, ¿Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de que pueda oír gritar a la gente?
Sí, ¿Cuántas muertes serán necesarias
para que él comprenda que ya ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento…
La respuesta está flotando en el viento…
¿Cuántos años puede una montaña existir,
antes de que sea arrastrada por el mar?
Sí, ¿Y cuántos años pueden algunas personas existir,
hasta que se les permita ser libres?
Sí, ¿Y cuántas veces puede un hombre volver su cabeza,
fingiendo simplemente que no ve?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento…
Letra y Música: Bob Dylan, año 1972-
Lo grande que es Perdonar…
Cómo nos duele cuando nos juzgan, sin conocernos, sin vernos el alma… cómo les duele a otros cuando los juzgamos a simple vista, por una u otra razón…
Cómo duele cuando alguien no vé nuestra luz, cuando no vé la propia.
La crítica, la envidia, las palabras malintencionadas rompen la armonía que hay en el interior de cada uno, rompen de a poco el valor. Cuando criticamos a otros, nos estamos criticando a nosotros mismos… ¿Porqué ser tan duros con nosotros mismos?, en lugar de amarnos, de protegernos, de cuidarnos y de llenarnos de estima y de fuerza para alcanzar la meta, cualesquiera que sea.
¿Por qué no intentar ver al otro sin juzgarlo, conocer su experiencia, su virtud, su dolor?
Creo que todos nos preguntamos alguna vez por qué alguien no nos supo dar afecto, cariño y/o comprensión… preguntémonos ahora si esa persona alguna vez recibió amor, cariño, afecto, abrazos o miradas dulces, preguntémonos qué le faltó, a lo mejor lo que pedimos no lo supo aprender.
La gente no es mala, la gente es, lamentablemente, ignorante, nadie puede hacer o ser como nunca aprendió a ser o hacer.
Si tan sólo aprendiéramos a ser amables, generosos y tiernos con nosotros mismos, si no nos exigiéramos ni nos desvalorizáramos, quizás, podríamos tratar a los demás con el amor que merecen.
Todos los defectos nacen de la falta de amor y confianza propios, y es necesario y fundamental para nuestra felicidad y para la de los que nos rodean, que aprendamos a amarnos y amar. Empezando por nosotros mismos, podremos serlo con los demás.
Démonos cuenta que la guerra, la envidia, la crítica y todas aquellas cosas que duelen y entristecen están faltas de luz y de paz, están “mal” por que no las encaramos con amor.
Como siempre sostuve y siempre sostendré, el amor lo cura todo, y no hay nada más grande.
Brindo por la paz, la dicha, el baile, que aprendamos a convivir y soñar, a compartir nuestras vidas desde el corazón, a intentar mejorar cada día, a PERDONAR a nosotros mismos y a los demás. Todos nos equivocamos, todos cometemos errores una y otra vez, pero todos los días, Dios nos da una nueva oportunidad para volver a empezar, con el pie derecho, con la integridad alta, con el corazón latiendo.
Intentémoslo.
Besos.
Hoy…
Hubo un tiempo que perdí,
que elegí el silencio para escapar de la realidad.
Hubo un tiempo que sentí, que el silencio era para mí;
quizás, la mejor salida…
Y hoy me encuentro en este mar,
Para intentar recuperar,
el sonido del amor,
del amor que me perdí.
Hoy intento recomenzar,
una vida que pasó y que ya no volverá.
Hoy será distinto,
hoy habrá lugar para reír,
para dejarme llevar por la música de la vida y brillar.
Hoy elijo ser feliz, contra toda adversidad,
hoy elijo revivir, volver a nacer,
volver a comenzar,
hoy dejo atrás aquel dolor, hoy perdono y vuelvo a ser yo.
Hoy quiero sonreír, bailar con el alma,
danzar con el corazón,
Hoy quiero ser lo que siempre soñé, hoy quiero amarte más…
Hoy quiero ver las plantas del jardín florecer,
como florece nuevamente mi ilusión…
Hoy quiero un nuevo camino, un nuevo sendero donde está la paz, donde puedo saltar, como si fuera la primera vez.
Hoy quiero veranos eternos, mares infinitos,
relaciones inmensas, colores brillantes,
piedras de VALOR.
Hoy quiero vivir, hoy quiero sentir,
hoy quiero hacer lo mejor de mí.
Hoy quiero verte a los ojos, decirte te quiero,
fundirme en tus brazos,
nombrarte con la mirada,
amarte sin hablarte,
sentir que vuelo sin volar,
sentir que siento sin controlar, sin culpar,
sin detenerme, liberando mis miedos, entregando mi ser.
Por más que busque un reemplazo perfecto, divertido, ingenioso, cariñoso y profundamente paternal… y aunque los quiera con todo mi corazón… ninguno de ellos sos vos.
Estoy aprendiendo que en la vida algunos nos aprecian y otros simplemente nos son indiferentes, comienzo a aceptar que no te tengo, que nunca te tuve y que quizás, jamás te tendré.
Sé que no estarás allí el día de mi boda, tomando mi mano, rozando mi pelo, queriéndome más, sé que no recibiré de tus brazos un tierno regalo cariño, afecto, ni nada de todo eso que alguna vez esperé.
Sin embargo hoy quiero decirte, que estarás en mi corazón y en mi mente, que a pesar de tu ausencia, te aprecio, te quiero y te entiendo, quizás, por que no sé verte de otra manera. Quizás por que no me resigno a que alguna vez, una mañana cualquiera escuche tu voz al teléfono, y me digas te quiero.
Mil veces escribí cartas que nunca llegaron a ver tus ojos, pero… que importa!, son mi descarga y mi manera de sentirte cerca, aunque la impotencia de saberte irreemplazable duela, sé que estás a tu manera, sé que todo pasa, y sé que pasarán también, las lágrimas nocheras….
Dios
Dios esté en mi cabeza, y en mi entendimiento,
Dios esté en mis ojos y en mi mirada,
Dios esté en mí boca y en mis palabras,
Dios esté en mi lengua y en mi gusto,
Dios esté en mis labios y en mi saludo.
Dios esté en mi nariz y en mí olfato y mi inspiración
Dios esté en mis oídos y en mi audición,
Dios esté en mi cuello y en mi humildad,
Dios esté en mis hombros y en mi porte,
Dios esté en mi espalda y en mi postura.
Dios esté en mis brazos y en mi dar y recibir,
Dios esté en mis manos y en mi trabajo,
Dios esté en mis piernas y en mi caminar,
Dios esté en mis pies y en mí firme conexión,
Dios esté en mis articulaciones y en mis relaciones
Dios esté en mis entrañas y en mis sentimientos,
Dios esté en mis intestinos y en mi perdonar,
Dios esté en mi talle y en mis movimientos,
Dios esté en mis pulmones y en mi respiración,
Dios esté en mi corazón y en mis afectos.
Dios esté en mi piel y en mi tacto y mis caricias,
Dios esté en mi carne y en mis penas y suspiros,
Dios esté en mi sangre y en mi vivir,
Dios esté en mis huesos y en mi morir,
Dios esté en mi final y en mi revivir.
De Caroline Miss, su libro: Anatomía del Espíritu.
