El arte de estar sola

Para tener buenas relaciones la gente se apega… y cuanto más te apegas a la otra persona, más se asusta la otra persona… más ganas tiene de escapar… porque hay una gran necesidad interior de ser libres… El deseo de libertad es mucho mayor que cualquier otro deseo… es mucho más profundo que cualquier otro deseo… De ahí que una pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda sacrificar la libertad… no forma parte de la naturaleza de las cosas… De ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad… La soledad es un arte… sobretodo el arte de la meditación… Estar completamente centrada en tu propio SER sin ansiar a la otra persona… estar en tal profundo reposo contigo misma que no necesitas nada más… eso es la soledad… Te proporciona dicha eterna… Si primero estás arraigada en tu SER y luego te diriges a una relación… el fenómeno es completamente distinto… En este caso puedes compartir… puedes amar… y también puedes disfrutar ese amor… Incluso cuando es momentáneo, puedes danzar, puedes bailar, y cuando desaparece… desaparece… no miras atrás… Eres capaz de crear otro amor… de modo que no hay necesidad de apegarse… Das gracias a tu amante… das gracias al amor que ya no está ahí… porque te enriqueció… y te proporcionó algunos atisbos de la vida… te hizo más madura… No obstante, esto sólo será posible si estás algo arraigada en tu SER… Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base meditativa… sufrirás… cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla… Aprende el arte de estar sola… y dichosamente sola… y entonces, todo será posible…

de OSHO…

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Reiki

Hace unos meses, mi médico me recomendó que fuera a una masajista para aliviar mis constantes contracturas de espalda. Cuando asistí a mi masajista por primera vez, me habló del Reiki. Lo había escuchado nombrar pero no lo había probado aún, pedí que para la próxima cita me lo hiciera, quería ver qué sentía.

A la siguiente sesión, me relajé muchísimo, ví destellos de colores, y por un momento creí que estaba soñando. Desperté muy relajada, contenta y con una paz interior inexplicable, que meduró muchos días. Salí a la calle y sentí la brisa, el momento, mi respiración, la mirada de los otros, el júbilo en mi interior. Sigue leyendo