Historia de un Amor Libre

Éramos perfectos. Juntos fuimos pura sincronía. Cada momento estaba acompañado de risa y alegría. Nos complementabamos como pocas personas se complementan en toda una vida. EL comienzo de un beso siempre tenía un destino mágico, que no imaginábamos, pero amábamos dejarnos sorprender por lo que seguía. Su piel respondía a mis manos, sus caricias se amoldaban a mi cuerpo, a mis formas, a mi ser. Las palabras fluían de nuestros labios sin necesidad de forzar nada. Éramos dos y a la vez éramos uno, no nos dabamos cuenta siquiera, de la magia que podía crearse posándonos uno sobre el otro. Mi inspiración era su arte, su arte era mi risa, mi risa era su mejor pasatiempo, mi mente estaba decidida a seguirlo, mi corazón a jamás dejarlo. Y en algun punto… nos perdimos. Quizás el miedo, quizás por no arriesgarse, por querer jugar seguro, con algo que no es constante, con algo que continuamente cambia, el sentimiento, y las circunstancias en que se encuentra la vida.

Sin embargo, no pierde el tiempo, por más que pase, la capacidad de maravillarme por lo maravillosos que fuimos.

Extraño, su complicidad, su modo de tomarme de la mano, de ser mi amigo, mi confidente, mi compañero, mi amante, mi cielo, mi infierno, mi todo.

Extraño, esa sensación de que, sin tenerlo, lo tenía todo. Por que era un amor libre, y por ser libre quise atraparlo, y se me escapó de las manos. Fue cuando comprendí que las personas no son objetos, que nuestro amor no nos da derecho, de ningun modo, a querer adueñarnos de ellos, porque las personas son personas, no propiedades.- Y me enojaba, conmigo misma, porque no era capaz de comprender lo más simple: El amor es libre.

Extraño, cuando las horas pasaban volando y nosotros sin enterarnos, sin darle valor, sin tenerle cuidado, disfrutabamos, largas horas lentas, de risas, champagne, noches desveladas, profundas, amorosas, sensuales, eternas. Aprendí a atraparlo en mis recuerdos, a retenerlo en mi memoria, cada vez con mejor nitidez.

Extraño, sí, lo extraño. Pero no sufro, agradezco poder haberlo vivido, con cada dolor y cada sonrisa, porque no pudo pasarme en toda mi existencia, algo mejor, que cruzarme en su destino.

Simplemente no nos comprendimos, pero así y todo, pude entender, que el amor es libre. Y cuando es libre, No duele, no exige, no necesita. Existe.

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2 pensamientos en “Historia de un Amor Libre

  1. Bárbaro. Me encantó. Sobre todo por el final: Un amor libre que no duele, no exige ni necesita y que yo le agregaría, no se va, ya es tuyo, lo viviste y eso se queda para siempre con vos. El mejor aprendizaje…

  2. Totalmente de acuerdo, Evolet, queda por siempre registrado en nuestra alma, y latiendo en nuestro corazón!

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