Escribiendo dolor, volviéndolo amor.

Durante casi toda mi vida, cuando sentía tristeza, escribía. Escribía sin parar hasta que descargaba la última lágrima, la última palabra que dolía… Con cada renglón me sentía más fuerte, más optimista, más iluminada, más despierta.

Desde que quedé embarazada algo en mí cambió por completo, no sólo la cuestión hormonal, física y psicológica, sino también espiritual y emocionalmente hablando. Mi mente apagó muchas áreas en las que pensaba antes de saber que tenía vida en mi vientre. Desde ese momento todo pasó a un segundo plano y mi concentración era mi cuerpo, mi vida con mi  hijo/a, todo lo demás dejó de tener importancia. A tal punto que se me volvió una obsesión, una preocupación constante por saber si estoy tomando las cosas correctamente, si estoy siendo saludable, si se mueve, si está bien, si perderé de nuevo,  si, si, si, y muchos “sis” más. Mi mente no para un segundo, y eso obstruye el paso de los sentimientos por el corazón. Entonces, se llega a un punto que exploto. Nervios, miedo, todo sube hacia lo más alto y el cuerpo te dice STOP.

Hoy paré. Dejé sentir, me recosté, puse la mano en mi vientre, mi bebe se movía para todos lados, sé que es su forma de decirme: “Estoy bien mamá, dejate de joder”. Y me siento una pelotuda sin nombre, y lloro, de emoción por que su respuesta es que es saludable, y lloro, porque me siento culpable de estar tan perseguida, pendiente, y con miedo. Y me pongo triste, y vuelvo al punto donde escribo. Y mariconeo, veo a todas esas mamás felices, tranquilas, disfrutando tremendas panzas sin ningún problema, y yo no logro calmarme un segundo. Me cuesta, me cuesta por que este es mi sueño más grande, y no sé disfrutarlo. Y aunque todos me digan que está todo bien no puedo desprenderme de ese miedo de un día verlo desaparecer. Ojalá el resto de las amás felices sigan siendo felices y me cuenten el secreto, porque yo realmente no sé cómo hacen. Las admiro, y sigo escribiendo con mi tristeza a cuestas, y mi esperanza a flote, por que como dije, con cada renglón, me vuelvo más optimista. Por que escribiendo dolor, lo convierto en amor. 

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2 pensamientos en “Escribiendo dolor, volviéndolo amor.

  1. Hermoso Amada Amiga !!, yo no doy consejos a nadie, solo hablo desde mis experiencias pues no fueron solo vivencias… Hemos perdido tanto y tanto que creémos siempre volverá a suceder, “Pero esto NO mi vida, esto NO”… es como todo lo nuevo, lo primerizo, dá, Terror !!, pero vos mejor que nadie sabés que todo pasa Amor, y a medida que esa Bella pancita crezca, irá disminuyendo el miedo, y sin dudas, como oraré todas las noches, lo verás crecer feliz dentro y fuera de tu vientre.
    Simplemente, TE AMO AMIGA !!, y te Admiro !!

  2. Bueno yo creo que no es bueno preocuparse tanto pero no estoy en posicion de dar consejos de este tipo solo te puedo dicir unas palabaras magicas… . Deja de vivir el hoy pensando en el mañana porque entonces cuando llegue no tendrás el recuerdo de ayer y te lamentarás por no haber vivido el momento….asi que …. CARPE DIEM! jajaja…
    Suerte y un Saludo desde el otro lado del charco 🙂

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