Sincronicidad

 

Qué te puedo decir, las cosas que te trae la vida, no sé. No sé.

Te aclaran y te confunden. Pero al fin y al cabo, cuando alejás tu mente y pensás claramente, nada es casualidad, todo sucede por algo, toda causa trae un efecto, todo hecho una consecuencia. Las personas que se cruzan en nuestro camino estarán por una semana, un mes, un año, diez, toda la vida, quién sabe. Pero TODO y TODOS tienen algo que enseñarte.

Hay que abrir los ojos y saber ver con el corazón, quién te suma, quién te resta, porqué lo querés, porqué te molesta. Los demás son como espejos de uno, adoramos lo que nos falta, nos quejamos de los defectos del otro que nos molestan de nosotros mismos y no sabemos admitir, o simplemente ni siquiera somos capaces de notar que los tenemos.

Las personas somos duales en nuestra totalidad, somos tan buenos como malos, tan puros como impuros, tan simpáticos como antipáticos, es cuestión de elegir cómo querés ser, cómo querés crear tu vida, con quién, para qué, hasta cuándo…

Es muy fácil culpar a otros por cosas que nos duelen, es como perder un azúcar y reemplazarlo con sal. Nuestro dolor o nuestra alegría son nuestros, y de nadie más. No nos duele que otro nos traicione, nos duele que nos duela la traición, hacernos cargo de lo que atraemos desde el primer momento en el que lo pensamos es la cuestión. Somos lo que pensamos, si aprendemos a ponerles límites a esos pensamientos que nos abruman, que nos dañan, si aprendemos a decirle BASTA; al miedo, la culpa, la crítica, si aprendemos a revertir cada uno de esos pensamientos que nos paralizan, las experiencias alrededor también cambian. El poder… la persona más poderosa de tu vida siempre serás vos. Nadie más que vos va a amarte o castigarte, nadie es tan duro con vos, como vos mismo.

Cuando entendemos la sincronía de los días, la gente, las cotidianeidades… todo cambia, todo sabe diferente, estamos sobre una línea que sabemos que podemos equilibrar. Ni para acá, ni para allá. En el centro. En uno. Justito dentro de tu interior. Vos sos Dios, vos lo podés todo. Y lo sabés, no dejes que el miedo te detenga.

Amate. Después, viví.

María Eugenia Domé.

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3 pensamientos en “Sincronicidad

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