La última Lágrima

Hoy se despide esta última lágrima,

la última, la más suave, la que deja marchar

el rencor, los errores, el miedo, la culpa…

No es una lágrima cualquiera, 

es de esas que -según dicen- limpian el alma.

Tiene un poco de sabor a melancolía,

pero es dulce porque guarda sabiduría,

ese saber que sólo se aprende sufriendo en la vida.

Cuando las cosas que vives se te vuelven confusas

el tiempo las aclara trayendo a la mente recuerdos

recuerdos que a veces, duelen en el alma, 

pero que sin ellos, nada aprenderíamos,

recuerdos que nos roban algunas sonrisas,

pequeñas melancolías que se  lleva el tiempo.

Quién ya no está, no está por algo,

debemos de aprender a despejarnos

de lo que no nos pertenece,

sobre todo las personas.

Aprendi que no somos dueños de nada,

salvo de nuestra propia luz, de nuestros propios sueños.

De nada sirve el egoísmo y el apego,

porque indefectiblemente, al final,

todo se termina.

Quizás el amor permanece, no lo sé,

quizás en otra vida, en otro mundo,

las experiencias nos sepan diferentes

Hoy cae la última lágrima,

la más fuerte, la más salada…

la que todo arrastra,

y con ella se marcha,

sin querer, mi memoria.

Hoy se despide esta última lágrima,

la última, la más suave, la que deja marchar

el rencor, los errores, el miedo, la culpa…

No es una lágrima cualquiera, 

es de esas que -según dicen- limpian el alma.

Tiene un poco de sabor a melancolía,

pero es dulce porque guarda sabiduría,

ese saber que sólo se aprende sufriendo en la vida.

Cuando las cosas que vives se te vuelven confusas

el tiempo las aclara trayendo a la mente recuerdos

recuerdos que a veces, duelen en el alma, 

pero que sin ellos, nada aprenderíamos,

recuerdos que nos roban algunas sonrisas,

pequeñas melancolías que se  lleva el tiempo.

Quién ya no está, no está por algo,

debemos de aprender a despejarnos

de lo que no nos pertenece,

sobre todo las personas.

Aprendi que no somos dueños de nada,

salvo de nuestra propia luz, de nuestros propios sueños.

De nada sirve el egoísmo y el apego,

porque indefectiblemente, al final,

todo se termina.

Quizás el amor permanece, no lo sé,

quizás en otra vida, en otro mundo,

las experiencias nos sepan diferentes.

Hoy cae la última lágrima,

la más fuerte, la más salada…

la que todo arrastra,

y con ella se marcha,

sin querer, mi memoria.

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