Querido Espíritu:

Como dos niños jugando en la arena, aprendimos a querernos perdiendo algunos sueños entre nuestros dedos.
No sabemos bien cómo. Ni cuándo. Ni dónde. Pero un día cualquiera el alma decidió que nos amáramos.
Y te amé, de esa manera que las novelas sólo muestran al final y apenas. De una manera profunda, caprichosa, caliente y a la vez fría. Con todas las dudas y los vaivenes, quizás me creí más fuerte, más capaz. Sólo por que te amaba.
No hubo un final entre nosotros. No hubo lágrimas. Ni siquiera despedidas. Simplemente desaparecimos entre las nubes, como se le dice a los niños. Simplemente un buen día te fuiste, sin que pudiera hacer algo para evitarlo.
Quisiera decirte que … sonreí, como te había prometido. Quisiera decirte que aprendí a convivir con tu ausencia. Y no, que entré a la locura de hablarte por todas partes como si conmigo estuvieras. No que te extraño tanto que tomo tu ropa y uso tus tazas. No que miro al cielo a ver, si algún día se presenta un milagro y te vuelvo a tomar entre mis brazos pequeños.
Nada de eso es cierto. Pero como te he dicho, la locura está conmigo. Es posible que esté delirando. Es posible que todo sea una fantasía en mi cabeza de 24 lunas.
Pues no importa. Te seguiré amando bajo el atardecer de playa. Te seguiré recordando por tus virtudes y tus fallas. Te seguiré soñando como los adolescentes sueñan a la primavera, te seguiré esperando, como si volvieras alguna vez, de veras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s