Madre

Domingo. Día de la madre. Miradas, noches, estrellas.

Las palabras brotan y se mezclan en mi mente y en mi corazón. Quisiera decir muchas cosas profundas, muchas cosas que alguna vez sentí. Pero como se trata del amor. Se complica explicarlo.

La noche de hoy me abraza y me llena de nostalgia. Salgo al jardín de casa y veo flor por flor, cada una de ellas tiene su historia. Cada una de ellas fue plantada, cuidada, amada y alimentada por el sol más grande de mi vida: Mi madre.

Mi madre, que salió a buscar mi mejor vestimenta, mi mejor alimento, mi mejor cuidado. Que estuvo ausente para luchar por mi vida. Que tuvo las agallas de salir a enfrentar leones y darme lo mejor, lo mejor… lo mejor.

Y hasta se olvidó de ella, de sus sueños, de sus metas, de su vida. Me dió amor cada segundo de mi existir. Me dió calor, cariño, enseñanzas, respeto y sueños que quisimos compartir. Pasamos mil veces por tragedias, por momentos díficiles que parecía que jamás íbamos a salir. Pero juntas fuimos luz y agua, juntas salimos adelante, juntas hicimos de nuestro camino el más provechoso, quizás no el más fácil, pero sí el más puro posible.

Mi madre. Una seda débil pero fuerte, demasiado pendiente del qué dirán, protectora de los suyos y sensible a las ofendas de los que quiere. Tiene la costumbre de hacerte sentir en casa, aunque no la conozcas, tiene la habilidad de hacerse querer, de ayudar aunque no lo merezcas, de darte su tiempo, aunque el de ella se agote, de cuidarte, abrazarte, entenderte y cobijarte, aunque esté destrozada, aunque no sepa ya… cómo.

Está llena de miedos pero no conoce aún, cómo enfrentarlos, se sorprenderá. Por que la vida le enseñará más de lo que espera. Es mi confidente, mi amiga, mi compañera, soporta mi mal humor, y me acaricia con mates y abrazos. En la mañana muchas veces me levanto sin ganas, y ella está allí, con su mirada cariñosa, esperando abrazarte, regalarte una sonrisa, y hacer de tu día una alegría.

Se enorgullece de cada pasito pequeño que doy, llora conmigo mis penas y festeja conmigo mis alegrías. Se enamora de mis historias y me llena de las suyas. Dondequiera que vaya está conmigo, aunque ausente, la siento hablar, a cada pregunta conozco su respuesta, a cada mirada, conozco su sentir.

Mi madre, la mejor que me ha dado Dios. Con sus defectos, con sus virtudes, con sus errores, con sus aciertos, a mis ojos, mi madre, siempre será la mejor persona del mundo. Tanto para agradecerle y no saber cómo, tanto para darle, aunque no pueda, tanto para amarla, que no sé cómo expresarlo.

Mi madre. Una luz que brilla a mi lado día a día, noche a noche, un agradecimiento infinito tengo en el alma hacia ella, por que después de todo, sin ella, hoy no sería lo que soy.

Te amo más allá de todo, mamá!

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2 pensamientos en “Madre

  1. … Pero que maravillosas tus palabras !!!!!!!!!!!!!!!!!…

    Cualquier madre estaría orgullosísima de leer algo así!
    Te felicito por tu sensibilidad y por la hermosa madre que Dios te ha regalado!
    Abrazos!

  2. Madre sólo hay una, y nunca está de más demostrarle el afecto. Bonito el gesto de escribir algo así a tu madre y presumirla a este ejército de extraños anónimos que conformamos la Web.

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