Cambiando la dirección de nuestras vidas…

Muchas veces nos preguntamos por qué, justo hoy, pasó tal o cual cosa. Quizás no nos dimos cuenta y aquel cambio que llegó a nuestras vidas modificando las condiciones de la misma, sea necesario para mejorarla, para darle un nuevo sentido, para conducirnos al camino que más adelante veremos como algo tan simple y poco importante, al lado de los que nos pase en ese momento.

Los cambios frecuentemente nos arraigan un dolor, una alegría, o bien nos sorprenden y no nos gusta abandonar la antigua situación a la que estábamos acostumbrados, en la cual nos sentíamos tan cómodos.

Aprendamos a ver las modificaciones como un crecimiento personal, como un apredizaje sin dudas, necesario, todo lo que nos sucede nos conduce a una enseñanza, aunque de momento no lo veamos así. Es necesario para que sintamos, para que progresemos, para que saliendo adelante, nos ganemos el mérito que nos genera el enfrentarnos a esa situación y disfrutar del simple desafío de la vida: Superarnos día a día. Si lo miras de esta manera consigues que tus preocupaciones disminuyan, confía en que los cambios siempre te conducen a un mayor bien, todo tiene un premio, una ventaja, una alegría, incluso las despedidas, las pérdidas, los problemas. Todo tiene un porqué, aunque aún no lo entiendas.

Cuando lo comprendas así, te relajarás, disfrutarás, y hasta te sentirás invencible. Bienvenido al mundo.

Un pensamiento en “Cambiando la dirección de nuestras vidas…

  1. Para “ésos cambios de dirección en nuestras vidas”:

    Optimismo

    En todo optimismo y para todo optimismo.
    En ti mismo; no en nadie. Sí; en Dios. Sólo; en Él
    y; nada más. ¡Nada más!.

    Optimismo; para crear de la nada, sólo Dios.
    Optimismo; para comerse un pan subjetivo, cuando; no hay pan.
    Optimismo; para tomar una ducha, cuando; no hay agua.
    Optimismo; para saber, cuando; se sabe mucho o nada.
    Optimismo; para dormir, cuando; se tiene todo menos “sueños”.
    Optimismo; para rasgarse las vestiduras, cuando; ni harapos se tiene.
    Optimismo; para el amor, cuando; no se sabe qué es el amor.
    Optimismo; para viajar, cuando; se está en bancarrota.
    Optimismo; para trabajar, cuando; el trabajo es utopía.
    Optimismo; para gritar, cuando; no se tiene voz.
    Optimismo; para hablar, cuando; no se sabe que decir.
    Optimismo; para beber, cuando; ni vinagre hay.
    Optimismo; para inventar, cuando; todo se ha inventado.
    Optimismo; para patentar, cuando; no se ha creado nada.
    Optimismo; para improvisar, cuando; todo ha sido improvisado.
    Optimismo; para triunfar, cuando; todo son derrotas.
    Optimismo; para ganar, cuando; no hay competencia.
    Optimismo; para aceptarnos unos a otros, cuando; ya no existen hombres.
    Optimismo; para respetar la ley, cuando; en el mundo no hay leyes.
    Optimismo; para amarnos, cuando; sólo el odio, nos gobierna.
    Optimismo; para emigrar, cuando; ya hemos muerto todos.
    Optimismo; para ganar, cuando; no hay quien compita.
    Optimismo; para vencer, cuando; todo está perdido.
    Optimismo; en la muerte, cuando; existe la eternidad.

    En todo optimismo y para todo optimismo.
    En ti mismo; no en nadie. Sí; en Dios. Sólo; en Él
    y; nada más. ¡Nada más!.

    © 2007 by Luis Ernesto Chacón Delgado

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