Todo es amor.

Hechos que nos suceden día a día, planeadas, arregladas, manejadas por nuestras propias decisiones…

Hacemos nuestro camino con cada paso que damos, o bien, con cada decisión que tomamos. Sin embargo, me gusta pensar, o más bien, me encanta CREER que existe un destino. Y llamo destino a lo que otra gente llama casualidad. Todo aquello que llega inesperadamente, y sin que lo percibamos siquiera… en el momento perfecto, justo en ese instante en el que estamos frente a algo que creíamos planeado a la perfección.

Todas esas personas que he conocido me dejaron una cicatriz, una huella, pudo haber sido hermosa, dolorosa, húmeda, cálida, una lección, un aprendizaje, una visión… no importa. Por algo pasó, por ago solió y renació después en nosotros, la EXPERIENCIA.

Amo todos los amores que tuve, incluso a aquellos que alguna vez creí que el dolor jamás terminaría, y los amo justamente por que sin ellos no sería lo que soy, no hubiese madurado como lo hice, no hubiese aprendido de ningún error que cometí. Además, si no fue, es por que no tenía que ser, cada pérdida fue un paso a lo siguiente, a algo mejor, a la perfección. Darme cuenta de esto me llena el alma, me llena de esperanza, de fe, de ganas, de vida. Cada amor perdido me acerca un poco más al amor perfecto ( y llamo amor perfecto a aquella relación donde uno acepta que hay limitaciones, que somos humanos pero podemos superarnos una y otra vez), llamo perfecto a aquel complemento que se hace a la par de uno, que tiene las mismas metas, que te permite entregarte y que te da todo de sí, llamo perfecto a aquel que te sabe defectuosa y aún así te acepta, llamo perfecto a aquel que puede leer en tus ojos las palabras que se lleva el silencio.

Llamo perfecto a aquel que se ríe de tus locuras y las compare, llamo perfeto a aquel que se equivoca contigo y enfrenta, crece y se supera. Llamo perfecto a aquel que te dice la verdad por más que te duela, que te es leal, te sueña y te espera. Yo sé que existe, sé que está allí… conmigo. Aquí presente en mi corazón y en mi alma.

Y sobre todo valoro el destino por que sé que ese amor perfecto está, y que será el destino el que nos unirá. En el minuto justo. En el instante preciso.

Todo es amor. Todo lo que buscamos, lo que sentimos, lo que decimos a los ojos. Todo es amor. El sabor, la música, el baile, el color. Todo es amor. La familia, las mascotas, la naturaleza, la pasión. La muerte, la poesía, Vos y Yo… Todo es amor.

Por eso  todo lo que te deseo hoy y siempre, es amor.

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