Donde quiera que estés

Era una noche, fría, las diez marcaba el reloj, yo era una niña pequeña, durmiendo y soñando con frutillas de cartón.
Un disparo retumbó, del otro lado de la pared, gente corriendo, gritando, policías y ambulancias alrededor… no entendía porqué la vecina me sacaba por la ventana con tanta preocupación.
Diecinueve años después de aquella noche de terror, siento que me faltó una parte, una memoria, una razón.
No pude entender, porqué tomaste tremenda decisión. Fue tu historia, fue tu vida, y los años de alcohol te llevaron a otra avenida, quizás, con luz.
Muchos se fueron, otros llegaron, pero el mundo te sigue queriendo igual, me gusta pensar que me querías de verdad,  que sólo la tristeza y la impotencia, el no saber cómo luchar, hicieron que te vayas, con ese tan trágico final.
Pero no tengo razones para guardarte rencor, que no te comprenda no quiere decir que me enoje, sólo me hubiese gustado tenerte a mi lado un poco más.
Dondequiera que estés, quisiera que sepas que todo en la familia mejoró, que mis hermanas tuvieron tres hombrecitos y una niñita, que nos llenaron el corazón. Nunca vieron tu persona pero les mostramos tus recuerdos.
Dondequiera que estés, quisiera que sepas que conseguí algunos de mis objetivos, que logré muchas cosas, y que voy por más, que aprendí a sonreír un cada día, que los caprichos con la madurez se fueron desvaneciendo, que todo en mi vida cambió de color. Y sobre todo que estoy segura que estarías orgulloso de mí.
Dondequiera que estés, me gustaría decirte que te quiero, por que nunca pude hacerlo, que llevo en mi mente pequeños momentos que la mente me deja recordar, algún que otro abrazo, alguna que otra sonrisa, y no mucho más… me gustaría decirte también, que te necesité muchas veces, que me pregunté una y otra vez ¿por que?… pero cesaron las cuestiones y nació en mí la paz.

Querido fantasma, hombre de fábricas, de lento fumar, de pensamiento centrado y mirada nostálgica, hoy te prendo una vela, cerquita, cerquita de mi alma… para que te ilumine y descanses en paz.

María Eugenia Domé.

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