Qué sería de mí..

Qué sería de mi vida sin mi alegría, qué sería de mi vida sin mi amor por mi misma, por la gente, por el baile, por la vida…

Qué sería de mí sin mis amigos, mi gente, mi país tan sufrido pero fuerte, las calles concurridas y las silenciosas, las palabras que sólo nosotros comprendemos, picardíamente,

Qué sería de mi sin mi mundo mágico de fantasías, en el que creo una burbuja, que me protege del dolor…

Qué sería de mí sin mi familia, sin mi jardín, sin mi luz, sin mi paz…

Qué sería de mí sin la fuerza, que me proveen los malos momentos, de los cuales tanto he aprendido… sin mis fracasos, sin mis tropiezos, delos cuales salí renovada otra vez…

Qué sería de mí sin mi capacidad de ver más allá, de mi arte, de mi pasión por agregar nuevos sabores al camino que elegí vivir…

Qué sería de mí sin mis metas, sin mis sueños, sin mis anhelos que alimentan el sendero, y me empujan a conseguir cada deseo.

Qué sería de mí sin la energía que este universo infinito me provee día a día, Qué sería de mí sin la salud rebosante, sin los minutos de silencio que llenan los huecos de mi ser.

Qué sería de mí sin el aire que respiro, el deseo de estar mejor, de ser más humana, más honesta, más humilde…

Qué sería de mí…. sin mí..

María Eugenia.

Recuerdos de una vida que se fue…

Como la llama que se enciende en tu mirada,
un día pude ver con claridad cuánto te amaba.
Más allá del tiempo, de las primaveras y las palabras
crecí con tu mano en mi mano y ya nada detuvo el sentimiento.
Compartimos casi, casi, una vida entera,
me enseñaste a ver detrás de las praderas,
a sentir el aire en la cabeza,
a pensar dos veces antes de bajar la barrera,
a no quitar las flores antes de que florezcan. Leer el resto de esta entrada »

Después de un tiempo

Después de un tiempo, aprendes la sutil diferencia entre dar una mano y encadenar un alma,

y aprendes que el amor no significa sumisión, y la compañía no significa seguridad,

y empiezas a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,

y empiezas a aceptar tus derrotas con la cabeza en alto y los ojos abiertos, con el donaire de un adulto y no con el dolor de un niño, Leer el resto de esta entrada »

Más allá del silencio

Más allá del silencio. Cuando se apaga la luz. Cuando volvemos a estar solos, a conversar con nuestro interior. Cuando no entendemos por qué, cuando no sabemos dónde, cuando la vida nos mira y pareciera que nosotros fuéramos otros, lejos, nos vemos ahí, parados, actuando, armando y desarmando cadenas de emociones y sentimientos.
Más allá del silencio, donde nada llega a tus oídos, donde pareciera que nada puede perturbarte, aunque sin embargo, te acosa la conciencia de tal manera, que te preguntas: ¿Qué es lo que me estoy perdiendo?, ¿Qué es lo que no escucho, cuando llega la noche, cuando nadie me ve?… ¿Cuántas cosas no sé, cuántas cosas están allí, y no las puedo ver?. ¿Cuántas veces me has llamado, y no pude socorrerte, simplemente por que no me enteré, por que no oí tu voz?.
Más allá del silencio, descubrí un don, un don que pocos conocen y nadie sabe decir. El don de ver más allá de los ruidos, de la gente que habla sin parar, y sin embargo, no dice nada. El poder distinguir, cuando alguien te aprecia, y lo hace de veras, de cuando alguien te alaba, y esconde su furia, su envidia, sin saber realmente, que él, es tan único y magnífico como yo.
El don de ver desde lejos, las emociones de los demás, de reconocer genuinamente, quién es quién, a la hora de amar, a la hora de ser, a la hora de sentir. Estoy parada aquí, a sólo cuatro metros de distancia de tu presencia, no te oigo, pero te veo, no te conozco, pero sé mucho de vos, incluso lo que estas pronunciando, sintiendo y esperando de los otros.
Más allá del silencio, descubrí que a lo mejor, la razón de no oírte, es para que aprenda a reconocerte, sin juzgarte por tus palabras, sin admirarte por que podrías mentirme. Sin el eco de las palabras, más allá del silencio, no necesito nada, por que tu mirada, me lo dice todo. Tus manos, me informan demasiado, tu actitud, es sólo un refugio, en el que ocultas lo que no quieres que los demás vean de tí. Ser genuino, transparente, sincero, es un don también. Quizás si tuviera los oídos que los demás tienen… todos estos dones, no los hubiera conocido.
Eso no quita que quiera salir de esta “condición”, aprendí de la experiencia de no escuchar, aprendí a ver más allá. Ahora te escucho, y quiero más. Tengo derecho, por que existo, soy, espero, sueño, lucho y anhelo. Y lo voy a conseguir. Le guste o no… al mundo.

El poder está en tu mente

Las personas manejamos, algunas sin darnos cuenta, fuentes de energía incalculables, pero no siempre las manejamos constructivamente. Hay personas que se quejan de todo lo que pasa a su alrededor, de todo lo que quieren cambiar de los demás o lo que los rodea.
Pero cuando nos estamos llevando mal con los otros, cuando lo que nos algo o alguien no nos gusta, no exijamos que los demás cambien, cambiemos nosotros, nuestra manera de actuar, nuestro pensamiento negativo.
Aunque no lo crean, esa energía se transmite hacia otros, nuestros pensamientos van construyendo paso a paso nuestra vida, todo lo que tenemos fue pensado primero, incluso nuestros fracasos, con el miedo a que nos pasen cosas malas, ya estamos atrayendo cosas malas.
Por lo tanto, el mejor consejo que les puedo dar es que intenten siempre pensar en positivo, esperar lo mejor, desear lo mejor, verán que la vida les devuelve de la misma manera. Los primeros tiempos habrán personas o hechos que cambiarán, e incluso se alejarán, pero todo será positivo para nosotros, aunque no lo notemos.
No seamos rígidos, permitámonos cambiar, es parte del crecimiento, es parte de superarnos día a día. Si no cambiáramos, no maduraríamos, no podríamos “escalar” lo que la vida nos ofrece. Reconciliémonos con nuestros errores, aprendamos a perdonarnos, aceptarnos y amarnos tal como somos. No traten de cambiar a los demás, aceptémoslos como son, con sus virtudes y sus defectos, elijamos lo que nos hace bien y descartemos lo que nos hace mal. Perdonemos a los demás por no ser como nosotros quisiéramos que fueran, veámoslos con amor.
El amor abre puertas, purifica, sana y renueva nuestra vida, pero el error que se comete es buscar siempre el amor de los demás, la aprobación de los demás, el respeto de los demás, la admiración de los demás…
¿Los demás?, no, primero aprobémonos, respetémonos, admirémonos nosotros mismos. Cuando nos encontremos de esa manera con nuestro interior, el amor de los demás llegará solo. Darnos cuenta de esto es un gran paso, el comienzo del propio disfrute, el comienzo de nuestro camino…
¿Qué es lo que te apasiona, lo que te hace feliz, lo que te llena?, hacelo.
¿No se puede? ¿Por qué no se puede? ¿Porque lo dicen los otros o por que te limitas a vos mismo?. No hagas lo que a cierta gente le gustaría que hagas, hace lo que VOS elijas hacer, en todos los aspectos de tu vida. No permitas que te manipulen, no permitas que tu vida sea dirigida por otra persona, al fin y al cabo, tu vida es tuya.
Todo es posible, todo es alcanzable, pero también todo, absolutamente todo, esta en tu mente, el poder está en tu mente.

Fortaleza

Yo creo que las personas demostramos la fortaleza que llevamos dentro en los momentos menos pensados, algunas veces en situaciones extremas, impensadas, en la que debe actuarse rápidamente sí o sí. Otras, simplemente guardando silencio y calma cuando todo alrededor parece derrumbarse.
La fortaleza es algo que se construye enfrentando momentos, que a lo mejor no son los mas agradables, pero son de ellos, de los que más aprendemos. Si ellos no existieran, no podríamos crecer, ni madurar, y hasta sería imposible conocer el alivio, el perdón, la calma, la paz después de la tormenta. Como dicen, “no hay mal que por bien no venga”, totalmente de acuerdo, siempre que sucede algo malo, sucesivamente llega algo bueno, y mucho más grande.
Creo que la fortaleza más grande que podemos tener es el saber aprender de cada situación que vivimos, sea positiva o negativa, aprender de ella y quedarnos siempre con lo mejor, con lo bueno, con la enseñanza. Superarnos cada día y enfrentarnos a la vida con alegría y entusiasmo, por que ella tiene mucho para ofrecernos, si aprendemos a ver las puertas que se abren en el camino.
Hace poco leí una historia de una mujer española que me conmovió muchísimo, no recuerdo su nombre, pero sí su vivencia: A los doce años una bomba puesta por la ETA hizo explotar el auto en el que viajaban ella y su madre, perdió sus dos piernas y tres dedos de las manos, su madre perdió el brazo y pierna derechos. Sin embargo, eligió perdonar, eligió ser fuerte, salir adelante y enfrentar su destino. Uno de los militantes decidió pedirle perdón en un programa de televisión, a lo que ella contesto: “Ya los perdoné a todos, de corazón, pero lo importante no es vengar a los asesinos, sino hacer que uno de ellos lo piense dos veces, antes de volver a hacerlo”. Ella no se quedó con la resignación, no se quedó en la tristeza, decidió vivir como si hubiera nacido sin sus dos piernas, y logró ser feliz, logró perdonar y salir adelante.
Un ejemplo de vida, para mí, un símbolo supremo de fortaleza.
Saludos.