Gracias por…
gracias por la dicha por la misma que me otorga tu presencia,
gracias por las noches extensas de palabras, de sueños y de sensaciones. Gracias por ser el hombre que sabe amarme como nadie en este mundo,
gracias por regalarme cada día una emoción diferente,
por levantar mis brazos cuando están caídos,
por ser mi apoyo y mi alivio cuando el dolor me supera;
por creer en mí, en mis sueños y en mis capacidades;
Gracias por aceptarme así, tan dura y descontrolada,
por llevarme de la mano cuando pierdo el norte. Por recordarme lo importante que es cultivarte,
por no dejar que caiga en aquellos momentos desolantes,
por ser mi luz, mi compañero y mi meta indirecta. Gracias por estar a mi lado, cuando hace calor y cuando siento frío,
cuando se me nubla el alma y cuando estalla de felicidad. Gracias por los sueños cumplidos y por los que quedan por cumplir,
Por darme esa fuerza que no sé controlar,
aquella que me mueve y me da valor,
aquella que elegimos llamar nuestro sol de Amor. Gracias por ser exactamente tal como sos,
un hombre con un niño dentro,
un sol con sus rayos ardiendo,
una esperanza y mi mayor ilusión,
un perfecto compañero para mi corazón,
mi amante, mi novio, mi marido, mi mejor amigo,
mi alma gemela, mis puertas abiertas,
Gracias por simplemente haber nacido,
por estar en mi camino y formar juntos un destino,
incierto, diferente,
pero nada importa por que con sólo estar a tu lado,
nada puede derribarme, nada más me hace falta,
Nadie más podría completarme mejor,
porque estás hecho simplemente, a mi medida. Te amo.
Madre
Domingo. Día de la madre. Miradas, noches, estrellas.
Las palabras brotan y se mezclan en mi mente y en mi corazón. Quisiera decir muchas cosas profundas, muchas cosas que alguna vez sentí. Pero como se trata del amor. Se complica explicarlo.
La noche de hoy me abraza y me llena de nostalgia. Salgo al jardín de casa y veo flor por flor, cada una de ellas tiene su historia. Cada una de ellas fue plantada, cuidada, amada y alimentada por el sol más grande de mi vida: Mi madre. 
Mi madre, que salió a buscar mi mejor vestimenta, mi mejor alimento, mi mejor cuidado. Que estuvo ausente para luchar por mi vida. Que tuvo las agallas de salir a enfrentar leones y darme lo mejor, lo mejor… lo mejor.
Y hasta se olvidó de ella, de sus sueños, de sus metas, de su vida. Me dió amor cada segundo de mi existir. Me dió calor, cariño, enseñanzas, respeto y sueños que quisimos compartir. Pasamos mil veces por tragedias, por momentos díficiles que parecía que jamás íbamos a salir. Pero juntas fuimos luz y agua, juntas salimos adelante, juntas hicimos de nuestro camino el más provechoso, quizás no el más fácil, pero sí el más puro posible.
Mi madre. Una seda débil pero fuerte, demasiado pendiente del qué dirán, protectora de los suyos y sensible a las ofendas de los que quiere. Tiene la costumbre de hacerte sentir en casa, aunque no la conozcas, tiene la habilidad de hacerse querer, de ayudar aunque no lo merezcas, de darte su tiempo, aunque el de ella se agote, de cuidarte, abrazarte, entenderte y cobijarte, aunque esté destrozada, aunque no sepa ya… cómo.
Gracias, queridos lectores…
Muchos de ustedes me envían mails continuamente, muchos de ustedes siguen mi historia por medio de este blog que TANTO amo, y muchos de ustedes, también, deben detestarlo. Pero en algún modo estaba preguntándome por que sentía la necesidad de escribirles, de mostrarles, de decirles tantas cosas. Y me contesté a mi misma que me gratificaba el hecho de que alguien se sintiera mejor ante mis mensajes cuando son positivos, y que compartiera el sentimiento o la experiencia, o a lo mejor, se sintiera identificado. Desde pequeña escribir fue mi gran pasión, es una descarga importante y me llena, qué más puedo decir… me llena, me llena más que un plato de ravioles de la vieja. Y lo recomiendo… por que de esa manera te vas abriendo y el camino se hace más claro cuando lo ves bien… no es necesario que lo hagas diariamente, o que abras un blog, al menos escribe para tí mismo, para tu interior, sentirás cómo de a poco te vas abriendo y comprendes cosas que a lo mejor con sólo pensarlas no las notas.
Siempre me pregunto qué percepción tendrán de lo que escribo, si estarán de acuerdo, si pensarán lo contrario, si les hará bien, si los perjudica (esperemos que no), o si simplemente, se entretienen y se despojan un rato de lo exterior, o de los percances cotidianos.
Me basta con que me lean, y como sé que son muchos, aunque pocos se animen a comentar, hoy quiero agradecerles por estar allí, por hacerme compañía, aunque no nos conozcamos, por seguir nota a nota, palabra por palabra, sentimiento por sentimiento, desde lo más profundo de mi ser hoy les digo GRACIAS!