“Y tú que sabes?”

Llevo mucho tiempo leyendo e investigando sobre el poder del pensamiento, sómo ello puede modificar nuestra actitud y hasta nuestras experiencias.

Al comienzo me pareció algo típico de los filósofos de la Nueva Era, no me terminaba de convencer que un pensamiento repetido se convirtiera en un hecho. Por lo que decidí ponerlo en práctica, la realmente me llevé muchas sorpresas, no sólo se cumplieron muchas de las ideas que decidí incluír en mi mente, si no que también aparecieron otras cosas que deseaba pero a las que no les prestaba  realmente mucha atención. Ví películas documentadas, leí libros y me informé un poco más. Es realmente un universo de cosas que pueden suceder o no si realmente uno está dispuesto, creamos nuestras experiencias, creamos en el presente nuestro futuro. Somos responsables inevitablemente de lo que nos sucede, sea esto bueno o malo. Tenemos el poder de elegir, y cada decisión es fundamental para la dirección de nuestra propia novela: nuestra vida.

Por lo tanto, si ustedes no están conformes con la vida cotidiana que llevan, si están  molestos con situaciones que se repiten una y otra vez, pregúntense qué piensan acerca de sí mismos, cuál es el pensamiento que los está llevando a cometer los mismos errores, trabajen sobre ellos y verán que al cabo de un tiempo, tan solo cambiando las pautas de pensamiento, todo a su alrededor se va modificando. Somos seres humanos y como tales, tenemos la facultad de aprender de las experiencias malas y sacar provecho de ello, cambiando los métodos y llegando a un resultado diferente, hasta que encontremos aquel punto que nos produzca la mayor satisfacción posible.

Piensa en tu trabajo, tus relaciones, tu hogar, tu familia… todos ellos son maravillosos, sin embargo, si no te conforman, puedes cambiar las cosas. Por supuesto, no es tan simple como despertar una mañana y pensar distinto, es realmente sentirlo, realmente desear la diferencia, es un trabajo con uno mismo, a medida que cambias para tí mismo, cambias para los demás, y todo lo demás a su vez va cambiando. Seguramente tu camino modifica o incide en el de otros, trata de que puedas cambiar de tal manera que también puedas ayudar a otros. Es realmente increíble, pero funciona…

Yo lo intenté, ¿Probamos?

 

Recomendados: Documental ” ¿Y tú que sabes?” ( 1 y 2); Louise Hay, todos sus libros.

La verdad de un Sueño. (Por Matías Fernandez)

No podía volar de allí con sus alas marchitas se fue de a poco
Sabiendo sin brillo hacia aquellas estrellas
Tal vez demasiado frágil, tal vez demasiado débil
Como alcanza el cielo un alma sin valor?
se esconde en la noche escapando al sol
que le recuerda aquella luz,
aquel sabor tan dulce tan fiel

La verdad de un sueño
La visión de un ángel perdido en la multitud
Solitario y en silencio
Observando en la lejanía las estrellas y su virtud.

Intensificó su soledad
Recordando las palabras y aquella voz
Escudado en la oscuridad abrio sus alas,
sin que nadie lo note el angel supo su destino,
Y en un grito ahogado escondió su remordimiento, su razón y su culpa
Abrazó el aire intentando no quedarse solo,
susurró “te necesito”…

 

Matías Fernadez. Gran escritor y amigo.

Finjo

Muchas veces me veo fingiendo,
fingiendo ante la gente, ante la vida, ante mi.
Diciendo cosas que no pienso,
y pensando cosas que no siento,
recordando momentos que no han sucedido,
y deseando sueños que no necesito
Engañándome con miedos que no tienen sentido,
y protegiéndome con escudas mentiras,
de todo aquello que me hace ser distinto
Es como si quisiera no defraudar a nadie,
como si me impusiera caer bien a todo el mundo,
como si tuviera mil máscaras,
con las que dar a cada uno de lo suyo
Hay veces en las que no me atrevo a decir no,
en las que tengo miedo a expresar lo que pienso,
en las que algo me impide mostrar,
todo lo que aquí dentro tengo
Y me escudo tras una afirmación o una sonrisa,
tras un guiño o un “lo que tu digas”
No me atrevo a expresar verdaderamente lo que siento,
me importa más lo que de mi digan,
que lo que yo les cuento,
me importa más ganarme por encima de todo su cariño,
que ser con orgullo yo mismo,
me importa más darles continuamente la razón,
que utilizar mi criterio aunque no me den su aprobación.
Finjo, finjo para no caer mal a la gente para ganarme de cada uno de ellos su respeto,
para tener la irreal ilusión de que me quieren,
para sentirme protegido en un mundo que no comprendo
Finjo, y cada vez me siento más perdido,
más alejado de lo que verdaderamente quiero,
aunque tal vez ahí esté el principio de todo,
que no sé muy bien qué es lo que deseo,
que no sé muy bien como soy,
que no sé cuál es el camino
ni a dónde voy

Alfredo Cuervo Barrero